sab 12a. Ordinario año impar (Id=439)
¿Hay algo difícil para Dios? Volveré a visitarte, y Sara tendrá un hijo
Lectura del libro del Génesis
18, 1-15
Un día, el Señor se le apareció a Abrahán
en el encinar de Mambré. Abrahán estaba sentado en la
entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando la vista, vio
de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al verlos, se dirigió a
ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrado en tierra, dijo:
"Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a
mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies y
descansen a la sombra de estos árboles; traeré pan para que recobren las
fuerzas y después continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado
junto a su siervo".
Ellos le contestaron:
"Está bien. Haz lo que dices".
Abraham entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara y le dijo:
"Date prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos
panes".
Luego Abrahán fue corriendo al establo, escogió un ternero y se lo dio a un
criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado, tomó
requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros. El permaneció de pie junto
a ellos, bajo el árbol, mientras comían.
Ellos le preguntaron:
"¿Dónde está Sara, tu mujer?"
El respondió:
"Allá en la tienda".
Uno de ellos le dijo:
"Dentro de un año volveré sin falta a visitarte por estas fechas; para
entonces, Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo".
Sara estaba escuchando detrás de la puerta de la tienda. (Abrahán y Sara eran
ya muy ancianos). Sara se río por lo bajo y pensó:
"Siendo yo tan vieja y mi marido un anciano, ¿podré experimentar el
placer?"
Entonces el Señor le dijo a Abrahán:
"Por qué se ha reído Sara y ha dicho: ¿Será cierto que voy a dar a luz,
siendo ya tan vieja? ¿Acaso hay algo difícil para Dios? El año que viene, en el
plazo señalado, volveré a visitarte, y Sara tendrá un hijo".
Sara dijo entonces, asustada:
"No me estaba riendo".
Pero el Señor replicó:
"No lo niegues; sí te estabas riendo".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Lucas 1
El Señor se acordó de su misericordia.
Recordátus est Dóminus
misericórdiae suae.
Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu
se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de
su esclava.
El Señor se acordó de su misericordia.
Recordátus est Dóminus
misericórdiae suae.
Desde ahora me llamarán dichosa todas
las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre.
El Señor se acordó de su misericordia.
Recordátus est Dóminus
misericórdiae suae.
Su misericordia llega de generación en
generación a los que lo temen. A los hambrientos los colmó de bienes y a los
ricos los despidió sin nada.
El Señor se acordó de su misericordia.
Recordátus est Dóminus
misericórdiae suae.
Acordándose de su misericordia, vino en
ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a
Abrahán y a su descendencia, para siempre .
El Señor se acordó de su misericordia.
Recordátus est Dóminus
misericórdiae suae.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
Ipse infirmitátes nostras accépit, et agrotatiónes nostras portávit.
Aleluya.
Muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
8, 5-17
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, se le
acercó un oficial romano y le dijo:
"Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico y sufre
mucho".
El le contestó:
"Voy a curarlo".
Pero el oficial le replicó:
"Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola
palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo
soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: '¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!',
y viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían:
"Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les
aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abrahán,
Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino
los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la
desesperación".
Jesús le dijo al oficial romano:
"Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído".
Y en aquel momento se curó el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con
fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció
Ella
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados.
Él expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se
cumplió lo dicho por el profeta Isaías:
El hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.